Desde bien pequeña mis padres me enseñaron la magia de viajar. Me llevaron con ellos a recorrer España y parte de Europa. Me enseñaron a respetar los sitos donde íbamos y a intentar aprender lo máximo de cada lugar, de su pasado y presente.
Sobretodo a intentar ver todo lo que tiene que ofrecerte el nuevo lugar, probar sus platos más tradicionales, adentrarte de lleno en sus vidas.
A partir de ahí y a medida que iba creciendo tenía más y más ganas de conocer nuevas culturas, nuevos países, más rincones del mio y aprovechaba siempre que tenía algunos días de fiesta para poder irme a desconectar en nuevos sitios.
A todo esto se le suma que hace ya aproximadamente 6-7 años decidí dejar de comer carne, a lo que le siguió dejar el pescado y también finalmente lácteos y derivados y huevos (y miel!). Hasta ser finalmente vegana, y a partir de ahí se abrió un nuevo mundo, la verdad que lleno de retos pero que con los meses y la práctica (y por suerte las RRSS) se vuelve cada vez más fácil.
Viajar siendo vegana no siempre es fácil, pero tiene su recompensa, porque muchas veces acabas encontrando rincones de la ciudad buscando tal restaurante que tiene tan buena pinta en Happy Cow que seguramente no habrías conocido de otra manera.
A veces no es fácil, pero siempre merece la pena. Y por eso me apetecía dejar mi experiencia por aquí, porque cuando yo viajo me encanta leer opiniones de gente que ya lo ha hecho y de saber como les ha ido y que recomendaciones me puedo llevar para mi viaje.
Espero que os sea de utilidad.
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