No podía empezar de otra forma que con el país que me tiene el corazón robado. Hacía muchísimos años que tenía pendiente este viaje, con la pandemia por en medio todo se truncó y aun se hizo más de rogar.
Pero al fin en noviembre de 2022 pude ir a recorrer el país que me tiene el corazón robado.
Cuando dije que quería ir en noviembre todo el mundo se me echó encima. "Dónde vas a ir con ese frío?" "No vas a poder ver nada, las carreteras cerradas" "Conducir va a ser un peligro"... Y un sin fin de cosas.
La verdad me sirvió mucho buscar blogs de gente que hubiese hecho el viaje en noviembre (y tengo una amiga que había ido ese enero!) así que todo el miedo se me fue porque solo encontré palabras bonitas de lo que el país ofrece en esa época.
Tengo que decir que creo que es un país que tienes que ir mínimo dos veces (mínimo!), una en invierno y una en verano, porque tiene cosas muy distintas para ofrecerte.
Yo quería ir en noviembre primero porque me gusta más viajar en esas épocas, en que todo no está tan masificado, porque es mi cumpleaños y no me gusta trabar en mi cumpleaños. Y finalmente (y lo mas importante) quería ver auroras boreales. Y sí, todo el mundo me dijo una y mil veces que esto era azar, que podía no ver ninguna (y yo ya iba mentalizada en que no pasaba nada, que si no veía ninguna era una excusa para volver). Pero ya lo veréis, porque tuve mucha suerte.
Así que este primer post lo voy a dedicar a decirte que sí, que Islandia en noviembre es igual de bonito que en otras épocas, que merece mucho la pena, que estas muy tranquilo paseando sin mil personas por en medio.
No todo es bonito, es verdad que hace frío, es verdad que hay muchas carreteras cortadas, y que tienes que ir revisando el estado de las carreteras y vigilar. A nosotros nos pilló un par de días de viento que en la zona sur del país (donde en ese momento estábamos nosotros) se recomendaba no circular en coche por riesgo de volcar. Y por la noche lo pasamos mal, eso se movía... que daba gusto.
También es verdad que los campings no están tan preparados para tener personas en invierno, muchos están cerrados, y los que siguen abiertos están a menos que medio gas y eso puede ser un poco molesto a veces, pero con una buena planificación todo se puede.
Y las horas de luz, otro factor en contra, la verdad que en 15 días que estuvimos allí vimos como el día se nos iba quedando cada vez más corto, cada día amanecía más tarde y anochecía antes.
Pero aun así, de verdad, merece la pena, mucho. Esos paisajes nevados, las excursiones por la nieve. Poder hacer trekking en un glaciar (esto no se puede hacer en verano).
De verdad, no le tengas miedo y si te apetece adelante. Tiene mucho que ofrecerte este país en otoño e invierno.
Y por último y no menos importante, es muy fácil viajar siendo vegano, siempre y cuando no esperes ir a comer de restaurante (cosa primero difícil tanto económicamente como porque no hay restaurantes en la mayoría de sitios), pero ya verás que si no vas con esta intención, esta chupado comer vegano en Islandia.
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